VINO BAJO ALCOHOL: CAMBIAR LA LEY NO BASTA

La propuesta de crear en Chile una categoría de vino bajo alcohol, con una graduación mínima de 8,5°, abre un debate sobre innovación, calidad y futuro del sector. Esta alternativa permitiría diversificar la oferta y dar espacio comercial a vinos de menor graduación producidos naturalmente en zonas frías.
Sin embargo, atraer a nuevos consumidores requiere más que reducir el alcohol. El precio, la imagen tradicional del vino y la complejidad de su lenguaje también pueden influir en su distancia con las generaciones jóvenes.
La fiscalización y la trazabilidad son aspectos centrales, en línea con las inquietudes de Agrícola Central recogidas en la publicación. Resulta fundamental diferenciar un vino naturalmente menos alcohólico de uno diluido, definir los procesos permitidos y resguardar la confianza del consumidor y la reputación del vino chileno.
El debate también abarca la adaptación al cambio climático mediante variedades, manejo del viñedo y fechas de cosecha. La nueva categoría podría ampliar las alternativas productivas, pero necesita integrarse en una estrategia que considere calidad, identidad y hábitos de consumo.
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